domingo, 1 de febrero de 2009

primer capiitul0o "COMPROMETIDA" 2 pags (continua mañana)

Nadie te esta mirando, me asegure a mi misma. Nadie esta mirando. Nadie esta mirando.

Mientras esperaba a que uno de los tres semaforos de la ciudad se pusiera en verde, mire hacia la izquierda y alli estaba el auto de la señora Weber, quien habia girado completamente el torso hacia mi. Sus ojos me perforaban, asi que me encogi, preguntandome por que no bajaba la vista o al menos se hibia un poco. Hasta donde yo sabia, todavia se consideraba grosero que alguien te clavara la mirada, ¿no? ¿Acaso eso no me implicaba a mi tambien?
Entonces recorde que estos cristales estaban polarizados y de un color tan obscuro que probablemente no tenia idea de la identidad del conductor, ni de que la habia atrapado fisgoneando. Intente extraer algo de consuelo del hecho de que ella realmente no me estaba mirando a mi si no al coche.
Mi coche. Suspire.
Dirigi la mirada hacia la izquierda y gemi. Dos peatones se habian quedado pasmados en la acera, perdiendo la oprtunidad de cruzar por quedarse a mirar. Detras de ello, el señor Marshall se quedo embobado, mirando a traves de los vidrios del escaparatede su pequeña tienda de regalos. Aunque no habia presionado la nariz contra los cristale. Por lo menos no todavia.
Pise a fondo el acelerador en cuanto la luz se puso en verde, pero lo hice sin pensar, con la fuerza habitual para poner en marcha mi viejo chevy.
El motor rugio como una pantera en plena caceria y el vehiculo dio un salto hacia adelante tan rapido que mi cuerpo se quedo aplastado contra el asiento de cuero negro y el estomago se me apretugo contra la columna vertebral.
-Agg-di un grito ahogado mientras tanteaba con el pie buscando el freno. Sin perder la calma, me limite a rozar el pedal, pero de todas formas el coche se quedo clavado en el suelo totalmente inmovil.
No pude evitar hechar una ojeada alrededor para ver la reaccion de la gente. Si habian tenido una duda acerca de quien conducia este coche, ya se habia disipado. Con la punta del zapato pise cuidadosamente el acelerador apenas medio milimetro y el coche salio de nuevo disparado.
Apenas me las arregle para llegar hasta mi objetivo, la gasolinera. Si no tuviera la cabeza en otra cosa, no se me habia ocurrido aparecerme por la ciudad para nada. Me habia pasado estos dias sin un monton de cosas, como Pop- tarts y corodnes para los zapatos, con el fin de no mostrarme en publico.
A la hora de llenar tanque me movi tan deprisa como si estuviera en una carrera de coches: abri la puertesita, desenrosque el tapon, deslize la tarjeta e introduje la manguera en la boca del deposito en cuestion de segundos. Eso si: no podia hacer nada para que los numeros del indicador avanzaran con mayor rapidez. Marcaban con lentitud, como si lo hicieran intensionalmente, solo para fastidiarme.
No habia mucha luz al aire libre por que era uno de esos dias tipicos en forks, Washington, pero sentia como si tuviera un reflector enfocado en mi, centrado sobre todo en el delicado anillo de mi mano izquierda.

1 comentario:

  1. Hola soy lAURA AUNQUE CON UN BLOG UN POCO SANGRIENTO BUENO GRACIAS POR HACERTE MI SEGUIDORA.CHAO CUIDATE

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qe muzika te lathe??