En momentos como este, cuando sentia miradas de extraños clavadas en mi espalda, me pareca que el anillo latia como si fuera un anuncio de neon que dijera "mirame, mirame".
Era estupido estar tan pendiente de uno mismo, y yo lo sabia. Aparte de mi madre y mi padre, ¿Realmente importaba lo que la gente dijera sobre mi compromiso? ¿o sobre mi coche nuevo? ¿O sobre que me hubieran aceptado tan misteriosamente en una universidad de la Ivy League? ¿O incluso sobre la brillante tarjeta de credito que sentia arder al rojo vivo en el bolsillotrasero de mis pantalones de mezclilla?
- Precisamente: a nadie le importaba lo que piensen- masculle entre dientes
- ¿Como dice señorita?- me interrumpio la voz de un hombre.
Me volvi y entonces desee no haberlo hecho.
Dos hombres permanecian de pie al lado de una lujosa camioneta que llevaba dos kayaks de ultima moda sobre el techo. Ninguno de los dos me miraba: tenian los ojos clavados en el vehiculo.
La verdad es que no entiendo. Soy mas bien de esa clase de persona que se enorgullece de distinguir entre los simbolos de Toyota, Ford y Chevrolet. Este coche es de un reluciente color negro, estilizado y realmente bonito, pero para mi no era mas que un coche.
- Perdone si la molesto, pero ¿podria decirme que clase de coche es el que conduce?- me dijo el hombre alto.
-Bueno es un mercedes ¿no?
- Si- repuso el hombre educadamente , mientras s amigo de menor estatura ponia los ojos en blanco en reaccion a mi respuesta - eso ya lo se, pero me preguntaba si usted no estaria conduciendo un mercedes guardia- el tipo pronuncio el nombre con respeto casi con reverencia.
lunes, 2 de febrero de 2009
domingo, 1 de febrero de 2009
primer capiitul0o "COMPROMETIDA" 2 pags (continua mañana)
Nadie te esta mirando, me asegure a mi misma. Nadie esta mirando. Nadie esta mirando.
Mientras esperaba a que uno de los tres semaforos de la ciudad se pusiera en verde, mire hacia la izquierda y alli estaba el auto de la señora Weber, quien habia girado completamente el torso hacia mi. Sus ojos me perforaban, asi que me encogi, preguntandome por que no bajaba la vista o al menos se hibia un poco. Hasta donde yo sabia, todavia se consideraba grosero que alguien te clavara la mirada, ¿no? ¿Acaso eso no me implicaba a mi tambien?
Entonces recorde que estos cristales estaban polarizados y de un color tan obscuro que probablemente no tenia idea de la identidad del conductor, ni de que la habia atrapado fisgoneando. Intente extraer algo de consuelo del hecho de que ella realmente no me estaba mirando a mi si no al coche.
Mi coche. Suspire.
Dirigi la mirada hacia la izquierda y gemi. Dos peatones se habian quedado pasmados en la acera, perdiendo la oprtunidad de cruzar por quedarse a mirar. Detras de ello, el señor Marshall se quedo embobado, mirando a traves de los vidrios del escaparatede su pequeña tienda de regalos. Aunque no habia presionado la nariz contra los cristale. Por lo menos no todavia.
Pise a fondo el acelerador en cuanto la luz se puso en verde, pero lo hice sin pensar, con la fuerza habitual para poner en marcha mi viejo chevy.
El motor rugio como una pantera en plena caceria y el vehiculo dio un salto hacia adelante tan rapido que mi cuerpo se quedo aplastado contra el asiento de cuero negro y el estomago se me apretugo contra la columna vertebral.
-Agg-di un grito ahogado mientras tanteaba con el pie buscando el freno. Sin perder la calma, me limite a rozar el pedal, pero de todas formas el coche se quedo clavado en el suelo totalmente inmovil.
No pude evitar hechar una ojeada alrededor para ver la reaccion de la gente. Si habian tenido una duda acerca de quien conducia este coche, ya se habia disipado. Con la punta del zapato pise cuidadosamente el acelerador apenas medio milimetro y el coche salio de nuevo disparado.
Apenas me las arregle para llegar hasta mi objetivo, la gasolinera. Si no tuviera la cabeza en otra cosa, no se me habia ocurrido aparecerme por la ciudad para nada. Me habia pasado estos dias sin un monton de cosas, como Pop- tarts y corodnes para los zapatos, con el fin de no mostrarme en publico.
A la hora de llenar tanque me movi tan deprisa como si estuviera en una carrera de coches: abri la puertesita, desenrosque el tapon, deslize la tarjeta e introduje la manguera en la boca del deposito en cuestion de segundos. Eso si: no podia hacer nada para que los numeros del indicador avanzaran con mayor rapidez. Marcaban con lentitud, como si lo hicieran intensionalmente, solo para fastidiarme.
No habia mucha luz al aire libre por que era uno de esos dias tipicos en forks, Washington, pero sentia como si tuviera un reflector enfocado en mi, centrado sobre todo en el delicado anillo de mi mano izquierda.
Mientras esperaba a que uno de los tres semaforos de la ciudad se pusiera en verde, mire hacia la izquierda y alli estaba el auto de la señora Weber, quien habia girado completamente el torso hacia mi. Sus ojos me perforaban, asi que me encogi, preguntandome por que no bajaba la vista o al menos se hibia un poco. Hasta donde yo sabia, todavia se consideraba grosero que alguien te clavara la mirada, ¿no? ¿Acaso eso no me implicaba a mi tambien?
Entonces recorde que estos cristales estaban polarizados y de un color tan obscuro que probablemente no tenia idea de la identidad del conductor, ni de que la habia atrapado fisgoneando. Intente extraer algo de consuelo del hecho de que ella realmente no me estaba mirando a mi si no al coche.
Mi coche. Suspire.
Dirigi la mirada hacia la izquierda y gemi. Dos peatones se habian quedado pasmados en la acera, perdiendo la oprtunidad de cruzar por quedarse a mirar. Detras de ello, el señor Marshall se quedo embobado, mirando a traves de los vidrios del escaparatede su pequeña tienda de regalos. Aunque no habia presionado la nariz contra los cristale. Por lo menos no todavia.
Pise a fondo el acelerador en cuanto la luz se puso en verde, pero lo hice sin pensar, con la fuerza habitual para poner en marcha mi viejo chevy.
El motor rugio como una pantera en plena caceria y el vehiculo dio un salto hacia adelante tan rapido que mi cuerpo se quedo aplastado contra el asiento de cuero negro y el estomago se me apretugo contra la columna vertebral.
-Agg-di un grito ahogado mientras tanteaba con el pie buscando el freno. Sin perder la calma, me limite a rozar el pedal, pero de todas formas el coche se quedo clavado en el suelo totalmente inmovil.
No pude evitar hechar una ojeada alrededor para ver la reaccion de la gente. Si habian tenido una duda acerca de quien conducia este coche, ya se habia disipado. Con la punta del zapato pise cuidadosamente el acelerador apenas medio milimetro y el coche salio de nuevo disparado.
Apenas me las arregle para llegar hasta mi objetivo, la gasolinera. Si no tuviera la cabeza en otra cosa, no se me habia ocurrido aparecerme por la ciudad para nada. Me habia pasado estos dias sin un monton de cosas, como Pop- tarts y corodnes para los zapatos, con el fin de no mostrarme en publico.
A la hora de llenar tanque me movi tan deprisa como si estuviera en una carrera de coches: abri la puertesita, desenrosque el tapon, deslize la tarjeta e introduje la manguera en la boca del deposito en cuestion de segundos. Eso si: no podia hacer nada para que los numeros del indicador avanzaran con mayor rapidez. Marcaban con lentitud, como si lo hicieran intensionalmente, solo para fastidiarme.
No habia mucha luz al aire libre por que era uno de esos dias tipicos en forks, Washington, pero sentia como si tuviera un reflector enfocado en mi, centrado sobre todo en el delicado anillo de mi mano izquierda.
amanecer
zii jaja
v0oii a mpezar a zqriibiir l liibr0o!!
zii!1
jaja
buen0o amm
qada diia v0oii a zqriibiir 1 qapiitul0o!!
hazta terminarl0o!!
jajaja
vale m v0oe
bex0oz
v0oii a mpezar a zqriibiir l liibr0o!!
zii!1
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qada diia v0oii a zqriibiir 1 qapiitul0o!!
hazta terminarl0o!!
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